sábado, 6 de junio de 2026

LECTURAS DEL SÁBADO IX DEL T. ORDINARIO 6 DE JUNIO (BLANCO O VERDE)

 

"Esta, en su pobreza, ha echado todo lo que tenía para vivir". 



MISA DE SANTA MARÍA EN SÁBADO



ANTÍFONA DE ENTRADA

Te aclamamos, santa madre de Dios, porque has dado a luz al Rey que gobierna cielo y tierra por los siglos de los siglos.

ORACIÓN COLECTA

Señor, Dios, concédenos a nosotros, tus siervos, gozar siempre de completa salud de alma y cuerpo, y, por la intercesión de la gloriosa siempre Virgen María, líbranos de las tristezas de esta vida y concédenos disfrutar de las alegrías eternas. Por nuestro Señor Jesucristo ...

LITURGIA DE LA PALABRA

Cumple tu trabajo de evangelizador. Para mí ha llegado la hora del sacrificio y espero la corona merecida con que el Señor me premiará.

De la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo: 4, 1-8

Querido hermano: En presencia de Dios y de Cristo Jesús, que ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos, te pido encarecidamente, por su advenimiento y por su Reino, que anuncies la palabra; insiste a tiempo y a destiempo; convence, reprende y exhorta con toda paciencia y sabiduría.

Porque vendrá un tiempo en que los hombres no soportaran la doctrina sana, sino que, arrastrados por sus propias pasiones, se rodearan de maestros que les halaguen el oído; se harán sordos a la verdad y solo escucharán las fábulas.

Tú, en cambio, se siempre prudente, soporta los sufrimientos, cumple tu trabajo de evangelizador y desempeña a la perfección tu ministerio.

Para mí ha llegado la hora del sacrificio y se acerca el momento de mi partida. He luchado bien en el combate, he corrido hasta la meta, he perseverado en la fe. Ahora solo espero la corona merecida, con la que el Señor, justo juez, me premiará en aquel día, y no solamente a mí, sino a todos aquellos que esperan con amor su glorioso advenimiento. 

Palabra de Dios. 

Te alabamos, Señor.

Del salmo 70 

R/. Mi boca, Señor, anunciara siempre tu salvación.

Mis labios no han cesado de alabarte y pregonan tu gloria todo el día. Señor, en la vejez no me rechaces ni me abandones, falto de energías. R/.

En ti, Señor, yo seguiré confiando, y más y más te alabara mi boca. Yo proclamare siempre tu justicia y a todas horas, tu misericordia. R/

Tus hazañas, Señor, alabare; diré a todos que solo tú eres justo. Me enseñaste a alabarte desde niño y seguir alabándote es mi orgullo. R/.

La lealtad del Señor para conmigo celebrará mi lira. Al Santo de Israel, a ti, Dios mío, cantaré con mi cítara. R/.

ACLAMACIÓN Mt 5, 3 

R/. Aleluya, aleluya.



Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos. R/.





Esa pobre viuda ha echado en la alcancía más que todos.

Del santo Evangelio según san Marcos: 12, 38-44

En aquel tiempo, ensenaba Jesús a la multitud y le decía: "¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplios ropajes y recibir reverencias en las calles; buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; se echan sobre los bienes de las viudas haciendo ostentación de largos rezos. Estos recibirán un castigo muy riguroso".

En una ocasión Jesús estaba sentado frente a las alcancías del templo, mirando cómo la gente echaba allí sus monedas. Muchos ricos daban en abundancia. En esto, se acercó una viuda pobre y echo dos moneditas de muy poco valor. Llamando entonces a sus discípulos, Jesús les dijo: "Yo les aseguro que esa pobre viuda ha echado en la alcancía más que todos. Porque los demás han echado de lo que les sobraba; pero ésta, en su pobreza, ha echado todo lo que tenía para vivir". 

Palabra del Señor. 

Gloria a ti, Señor Jesús.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe, Señor, las oraciones de tu pueblo, junto con las ofrendas que te presentamos, para que, por la intercesión de santa María, la Madre de tu Hijo, ningún buen propósito quede sin realizarse y ninguna de nuestras súplicas quede sin respuesta. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Santa María Virgen

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Lc 11, 27

Dichoso el vientre de la Virgen María, que llevó al Hijo del eterno Padre.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Al recibir el sacramento celestial en la conmemoración de la santísima Virgen María, te pedimos, Padre misericordioso, que, a imitación suya, nos concedas ponernos dignamente al servicio del misterio de nuestra redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.

viernes, 5 de junio de 2026

LECTURAS DEL VIERNES IX DEL T. ORDINARIO 5 DE JUNIO SAN BONIFACIO MÁRTIR (ROJO)

 

Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha y yo haré de tus enemigos el estrado donde pongas los pies.



Memoria, SAN BONIFACIO, Obispo y Mártir

Rojo. MR pp.727 y 906 [749 y 945] / Lecc. II p. 414


ANTÍFONA DE ENTRADA

Este santo luchó hasta la muerte por la ley de Dios y no se aterrorizó ante la amenaza de los impíos, pues estaba afianzado sobre roca firme.

ORACIÓN COLECTA

Señor, que tu santo mártir Bonifacio interceda por nosotros, para que mantengamos firmemente y proclamemos con nuestras obras la fe que él enseño con su palabra y selló con su sangre. Por nuestro Señor Jesucristo ...

LITURGIA DE LA PALABRA

Todos los que quieran vivir como buenos cristianos serán perseguidos.

De la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo: 3,10-17

Querido hermano: Tú has seguido de cerca mis enseñanzas y mi modo de vivir, mis planes, mi fe, mi paciencia, mi amor fraterno, mi constancia, mis persecuciones y sufrimientos, como los que soporte en Antioquía, en Iconio y en Listra. ¡Que duras persecuciones tuve que sufrir! Pero de todas me libró el Señor.

Todos los que quieran vivir como buenos cristianos, también serán perseguidos. Por su parte, los malos y perversos irán de mal en peor, engañando a otros y engañándose a sí mismos. Tú, en cambio, permanece firme en lo que has aprendido y se te ha confiado, pues bien sabes de quienes lo aprendiste y desde tu infancia estas familiarizado con la Sagrada Escritura, la cual puede darte la sabiduría que, por la fe en Cristo Jesús, conduce a la salvación.

Toda la Sagrada Escritura está inspirada por Dios y es útil para ensenar, para reprender, para corregir y para educar en la virtud, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto y este enteramente preparado para toda obra buena. 

Palabra de Dios. 

Te alabamos, Señor.

Del salmo 118 

R/. Quienes aman tus leyes, de inmensa paz disfrutan.

Muchos son mis contrarios y mis perseguidores, pero yo no me aparto, Señor, de tus preceptos. Verdad es el compendio de todas tus palabras, y son eternas todas tus justas decisiones. R/.

Aunque los poderosos sin razón me persiguen, solo tus palabras hacen temblar mi corazón. Quienes aman tus leyes, de inmensa paz disfrutan; para ellos no hay tropiezos. R/.

Espero que me salves, pues he puesto en práctica, Señor, tus mandamientos. Observo tus mandatos, obedezco tus ordenes; tú conoces mi vida. R/.

ACLAMACIÓN Jn 14, 23 

R/. Aleluya, aleluya.




El que me ama, cumplirá mi palabra, dice el Señor; y mi Padre lo amará y vendremos a él. R/.

¿Cómo dicen que el Mesías es hijo de David?

Del santo Evangelio según san Marcos: 12, 35-37

Un día, mientras enseñaba en el templo, Jesús pregunto: "¿Cómo pueden decir los escribas que el Mesías es hijo de David? El mismo David, inspirado por el Espíritu Santo, ha declarado: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha y yo haré de tus enemigos el estrado donde pongas los pies. Si el mismo David lo llama 'Señor', ¿cómo puede ser hijo suyo?".

La multitud que lo rodeaba, que era mucha, lo escuchaba con agrado. 

Palabra del Señor. 

Gloria a ti, Señor Jesús.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Acoge benignamente, Señor, nuestras súplicas y concédenos quedar libres de toda culpa, para que, por la acción purificadora de tu gracia, quedemos limpios por los mismos sacramentos que celebramos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Jn 15, 4-5)

Permanezcan en mí, y yo en ustedes, dice el Señor; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante. Aleluya.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Los sacramentos que recibimos, Señor Dios nuestro, fortalezcan en nosotros la fe que la predicación apostólica nos enseñó y que san Bonifacio conservó con solicitud. Por Jesucristo, nuestro Señor.

jueves, 4 de junio de 2026

LECTURAS DEL JUEVES IX DEL T. ORDINARIO 4 DE JUNIO SOLEMNIDAD DEL CUERPO Y LA SANGRE DE CRISTO (BLANCO)

 

Yo les aseguro: Si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no podrán tener vida en ustedes.



Solemnidad, EL CUERPO Y LA SANGRE DE CRISTO

Blanco. MR p. 449 [447] / Lecc II p. 97. LH de la Solemnidad.



ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sal 80, 17

Alimentó a su pueblo con lo mejor del trigo y lo sació con miel sacada de la roca.

Se dice Gloria.

ORACIÓN COLECTA

Señor nuestro Jesucristo, que en este admirable sacramento nos dejaste el memorial de tu pasión, concédenos venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos continuamente en nosotros el fruto de tu redención. Tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo y eres Dios por los siglos de los siglos.

LITURGIA DE LA PALABRA

Te di un alimento que ni tú ni tus padres conocían.

Del libro del Deuteronomio: 8, 2-3. 14-16

En aquel tiempo, habló Moisés al pueblo y le dijo: "Recuerda el camino que el Señor, tu Dios, te ha hecho recorrer estos cuarenta años por el desierto, para afligirte, para ponerte a prueba y conocer si ibas a guardar sus mandamientos o no. Él te afligió, haciéndote pasar hambre, y después te alimentó con el maná, que ni tú ni tus padres conocían, para enseñarte que no sólo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que sale de la boca de Dios. No sea que te olvides del Señor, tu Dios, que te sacó de Egipto y de la esclavitud; que te hizo recorrer aquel desierto inmenso y terrible, lleno de serpientes y alacranes; que en una tierra árida hizo brotar para ti agua de la roca más dura, y que te alimentó en el desierto con un maná que no conocían tus padres". 

Palabra de Dios. 

Te alabamos, Señor.

Del salmo 147 

R/. Bendito sea el Señor.


Glorifica al Señor, Jerusalén, a Dios ríndele honores, Israel. Él refuerza el cerrojo de tus puertas y bendice a tus hijos en tu casa. R/.

Él mantiene la paz en tus fronteras, con su trigo mejor sacia tu hambre. Él envía a la tierra su mensaje y su palabra corre velozmente. R/.

Le muestra a Jacob sus pensamientos, sus normas y designios a Israel. No ha hecho nada igual con ningún pueblo ni le ha confiado a otro sus proyectos. R/.

El pan es uno y los que comemos de ese pan formamos un solo cuerpo.

De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios: 10, 16-17

Hermanos: El cáliz de la bendición con el que damos gracias, ¿no nos une a Cristo por medio de su sangre? Y el pan que partimos, ¿no nos une a Cristo por medio de su cuerpo? El pan es uno, y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque todos comemos del mismo pan. 

Palabra de Dios. 

Te alabamos, Señor.

SECUENCIA

(Puede omitirse o puede recitarse en forma abreviada, comenzando par la estrofa: "El pan que del cielo baja ").


Al Salvador alabemos, 
que es nuestro pastor y guía.
Alabémoslo con himnos
y canciones de alegría.


Esto nuevo, siempre nuevo, 

es la luz de la verdad. 
que sustituye a lo viejo 
con reciente claridad.


Alabémoslo sin límites 

y con nuestras fuerzas todas; 
pues tan grande es el Señor, 
que nuestra alabanza es poca.


Gustosos hoy aclamamos 

a Cristo, que es nuestro pan. 
pues El es el pan de vida
que nos da vida inmortal.


Doce eran los que cenaban 

y les dio pan a los doce. 
Doce entonces lo comieron, 
y, después, todos los hombres.


Sea plena la alabanza 

y llena de alegres cantos; 
que nuestra alma se desborde 
en todo un concierto santo.


Hoy celebramos con gozo 

la gloriosa institución 
de este banquete divino, 
el banquete del Señor.


Esta es la nueva Pascua, 

Pascua del único Rey, 
que termina con la alianza 
tan pesada de la ley.


En aquella ultima cena 

Cristo hizo la maravilla
de dejar a sus amigos 
el memorial de su vida.


Enseñados por la Iglesia, 

consagramos pan y vino, 
que a los hombres nos redimen, 
y dan fuerza en el camino.


Es un dogma del cristiano 

que el pan se convierte en carne, 
y lo que antes era vino 
queda convertido en sangre.


Hay cosas que no entendemos, 

pues no alcanza la razón; 
mas si las vemos con fe, 
entraran al corazón.


Bajo símbolos diversos y 

en diferentes figuras, 
se esconden ciertas verdades 
maravillosas, profundas.


Su sangre es nuestra bebida; 

su carne, nuestro alimento; 
pero en el pan o en el vino 
Cristo esta todo completo

Quien lo come, no lo rompe, 
no lo parte ni divide; 
El es el todo y la parte;
vivo esta en quien lo recibe.


Cuando parten lo exterior,

solo parten lo que has visto;
no es una disminución
de la persona de Cristo.


Puede ser tan solo uno 

el que se acerca al altar, 
o pueden ser multitudes: 
Cristo no se acabara.


Lo comen buenos y malos, 

con provecho diferente; 
no es lo mismo tener vida 
que ser condenado a muerte.


A los malos les da muerte 

y a los buenos les da vida. 
¡Que efecto tan diferente 
tiene la misma comida!


El pan que del cielo baja 

es comida de viajeros. 
Es un pan para los hijos. 
¡No hay que tirarlo a los perros!


Isaac, el inocente, 

es figura de este pan, 
con el cordero de Pascua 
y el misterioso mana.


Ten compasión de nosotros, 

buen pastor, pan verdadero. 
Apaciéntanos y cuídanos 
y condúcenos al cielo.


Si lo parten, no te apures 

solo parten lo exterior; 
en el mínimo fragmento 
entero late el Señor.


Todo lo puedes y sabes, 

pastor de ovejas, divino. 
Concédenos en el cielo 
gozar la herencia contigo. Amen.


ACLAMACIÓN Jn 6, 51 








R/. Aleluya, aleluya.


Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo, dice el Señor; el que coma de este pan vivirá para siempre. R/.


Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida.

Del santo Evangelio según san Juan: 6, 51-58

En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: "Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo les voy a dar es mi carne para que el mundo tenga vida".

Entonces los judíos se pusieron a discutir entre sí: "¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?"

Jesús les dijo: "Yo les aseguro: Si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no podrán tener vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna y yo lo resucitaré el último día.

Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él. Como el Padre, que me ha enviado, posee la vida y yo vivo por Él, así también el que me come vivirá por mí.

Éste es el pan que ha bajado del cielo; no es como el maná que comieron sus padres, pues murieron. El que come de este pan vivirá para siempre". 

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

Se dice Credo.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Señor, concede, bondadoso, a tu Iglesia, los dones de la unidad y de la paz, significados místicamente en las ofrendas que te presentamos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio II o I de la Eucaristía.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Jn 6, 56

El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él, dice el Señor.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Concédenos, Señor Jesucristo, disfrutar eternamente del gozo de tu divinidad que ahora pregustamos, en la comunión de tu Cuerpo y de tu Sangre. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

miércoles, 3 de junio de 2026

LECTURAS DEL MIÉRCOLES IX DEL T. ORDINARIO 3 DE JUNIO SAN CARLOS LWANGA Y COMPAÑEROS MÁRTIRES (ROJO)

 

Cuando resuciten de entre los muertos, ni los hombres tendrán mujer ni las mujeres marido, sino que serán como los ángeles del cielo. 



Memoria, SAN CARLOS LWANGA y Compañeros Mártires

Rojo. MR p. 726 [747] / Lecc. II p. 404




ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sb 3,6-7.9

El Señor probó a sus elegidos como oro en el crisol y los aceptó como un holocausto. En el juicio de Dios serán premiados, pues la gracia y la misericordia son para sus elegidos.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que hiciste que la sangre de los mártires sea semilla de nuevos cristianos, concédenos que el campo de tu Iglesia, regado por la sangre de los san Carlos Lwanga y compañeros, produzca siempre abundante cosecha para ti. Por nuestro Señor Jesucristo ...

LITURGIA DE LA PALABRA

Reaviva el don de Dios que recibiste cuando te impuse las manos.

De la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo: 1, 1-3. 6-12

Pablo, apóstol de Jesucristo por voluntad de Dios, conforme a la promesa de vida que hay en Cristo Jesús, a Timoteo, hijo querido. Te deseo la gracia, la misericordia y la paz de Dios Padre y de Cristo Jesús, Señor nuestro. Cuando de noche y de día te recuerdo en mis oraciones, le doy gracias a Dios, a quien sirvo con una conciencia pura, como lo aprendí de mis antepasados. Por eso te recomiendo que reavives el don de Dios que recibiste cuando te impuse las manos.

Porque el Señor no nos ha dado un espíritu de temor, sino de fortaleza, de amor y de moderación. No te avergüences, pues, de dar testimonio de nuestro Señor, ni te avergüences de mí, que estoy preso por su causa. Al contrario, comparte conmigo los sufrimientos por la predicación del Evangelio, sostenido por la fuerza de Dios. Él nos ha salvado y nos ha llamado a llevar una vida santa, no por nuestros méritos, sino por su propia determinación y por la gracia que nos ha sido dada, en Cristo Jesús, desde toda la eternidad. Esta gracia es la que se ha manifestado ahora con el advenimiento de nuestro Salvador, Jesucristo, quien ha destruido la muerte e irradiado la vida y la inmortalidad por medio del Evangelio, del que he sido nombrado predicador, apóstol y maestro.

Por este motivo soporto esta prisión, pero no me da vergüenza, porque sé en quién he puesto mi confianza, y estoy seguro de que él con su poder cuidará, hasta el último día, lo que me ha encomendado.

Palabra de Dios. 

Te alabamos, Señor.

Del salmo 122

R/. En ti, Señor, tengo fijos mis ojos.

En ti, Señor, que habitas en lo alto, fijos los ojos tengo, como fijan sus ojos en las manos de su señor, los siervos. R/.

Así como la esclava en su señora tiene fijos los ojos, fijos están en el Señor los nuestros hasta que Dios se apiade de nosotros. R/.

ACLAMACIÓN  Jn 11, 25. 26








R/. Aleluya, aleluya.


Yo soy la resurrección y la vida, dice el Señor; el que cree en mí no morirá para siempre. R/.

Dios no es Dios de muertos, sino de vivos.

Del santo Evangelio según san Marcos: 12, 18-27

En aquel tiempo, fueron a ver a Jesús algunos de los saduceos, los cuales afirman que los muertos no resucitan, y le dijeron: "Maestro, Moisés nos dejó escrito que si un hombre muere dejando a su viuda sin hijos, que la tome por mujer el hermano del que murió, para darle descendencia a su hermano. Había una vez siete hermanos, el primero de los cuales se casó y murió sin dejar hijos. El segundo se casó con la viuda y murió también, sin dejar hijos; lo mismo el tercero. Los siete se casaron con ella y ninguno de ellos dejó descendencia. Por último, después de todos, murió también la mujer. El día de la resurrección, cuando resuciten de entre los muertos, ¿de cuál de los siete será mujer? Porque fue mujer de los siete".

Jesús les contestó: "Están en un error, porque no entienden las Escrituras ni el poder de Dios. Pues cuando resuciten de entre los muertos, ni los hombres tendrán mujer ni las mujeres marido, sino que serán como los ángeles del cielo. Y en cuanto al hecho de que los muertos resucitan, ¿acaso no han leído en el libro de Moisés aquel pasaje de la zarza, en que Dios le dijo: Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob? Dios no es Dios de muertos, sino de vivos. Están, pues, muy equivocados".

Palabra del Señor. 

Gloria a ti, Señor Jesús.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Al presentarte, Señor, nuestras ofrendas, te suplicamos, así como tus mártires prefirieron morir antes que ofenderte, nosotros vivamos consagrados a ti, entregados a servirte en tu altar. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Sal 115, 15

A los ojos del Señor es muy penoso que mueran sus amigos.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Habiendo recibido, Señor, el divino sacramento, al conmemorar la victoria de tus santos mártires, te suplicamos que, lo que a ellos les permitió soportar los suplicios, a nosotros nos abstenga, en medio de las adversidades, constancia en la fe y en la caridad. Por Jesucristo, nuestro Señor.