lunes, 27 de mayo de 2024

LECTURAS DEL LUNES VIII DEL T. ORDINARIO 27 DE MAYO (VERDE)


Ve y vende lo que tienes, da el dinero a los pobres y así tendrás un tesoro en los cielos. Después, ven y sígueme.



Misa por los ministros de la Iglesia o Memoria de san Agustín de Canterbury, obispo* MR, p. 1107 (1099) / Lecc. II, p. 370 


SAN AGUSTÍN DE CANTERBURY OBISPO


ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. 1 Cor 12, 4-6 

Hay diferentes dones, pero el Espíritu es el mismo, hay diferentes servicios, pero el Señor es el mismo; hay diferentes actividades, pero Dios, que hace todo en todos, es el mismo. 

ORACIÓN COLECTA 

Dios nuestro, que enseñaste a los ministros de tu Iglesia a no buscar ser servidos, sino a servir a sus hermanos, concédeles disponibilidad en la entrega, mansedumbre en el servicio y perseverancia en la oración.  Por nuestro Señor Jesucristo ... 


LITURGIA DE LA PALABRA

Ustedes no han visto a Cristo, y sin embargo, lo aman; al creer ahora en él se llenan de una alegría indescriptible.

De la primera carta del apóstol san Pedro: 1, 3-9

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, por su gran misericordia, porque al resucitar a Jesucristo de entre los muertos, nos concedió renacer a la esperanza de una vida nueva, que no puede corromperse ni mancharse y que él nos tiene reservada como herencia en el cielo. Porque ustedes tienen fe en Dios, él los protege con su poder, para que alcancen la salvación que les tiene preparada y que él revelará al final de los tiempos.

Por esta razón, alégrense, aun cuando ahora tengan que sufrir un poco por adversidades de todas clases, a fin de que su fe, sometida a la prueba, sea hallada digna de alabanza, gloria y honor, el día de la manifestación de Cristo. Porque la fe de ustedes es más preciosa que el oro, y el oro se acrisola por el fuego.

A Cristo Jesús no lo han visto y, sin embargo, lo aman; al creer en él ahora, sin verlo, se llenan de una alegría radiante e indescriptible, seguros de alcanzar la salvación de sus almas, que es la meta de la fe.

Palabra de Dios. 

Te alabamos, Señor.

Del salmo 110

R/. El Señor se acuerda siempre de su alianza.

Quiero alabar a Dios, de corazón, en las reuniones de los justos. Grandiosas son las obras del Señor y para todo fiel, dignas de estudio. R/.

Ha hecho inolvidables sus prodigios. El Señor es piadoso y es clemente. Acordándose siempre de su alianza, él le da de comer al que lo teme. R/.

Él redimió a su pueblo y estableció su alianza para siempre. Dios es santo y terrible y su gloria perdura eternamente. R/.

ACLAMACIÓN  2 Co 8, 9




R/. Aleluya, aleluya.

Jesucristo, siendo rico, se hizo pobre, para enriquecernos con su pobreza. R/.


Ve y vende lo que tienes y sígueme.

Del santo Evangelio según san Marcos: 10, 17-27

En aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó corriendo un hombre, se arrodilló ante él y le preguntó: "Maestro bueno, ¿qué debo hacer para alcanzar la vida eterna?" Jesús le contestó: "¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno sino sólo Dios. Ya sabes los mandamientos: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no levantarás falso testimonio, no cometerás fraudes, honrarás a tu padre y a tu madre”.

Entonces él le contestó: "Maestro, todo eso lo he cumplido desde muy joven". Jesús lo miró con amor y le dijo: "Sólo una cosa te falta: Ve y vende lo que tienes, da el dinero a los pobres y así tendrás un tesoro en los cielos. Después, ven y sígueme".

Pero al oír estas palabras, el hombre se entristeció y se fue apesadumbrado, porque tenía muchos bienes.

Jesús, mirando a su alrededor, dijo entonces a sus discípulos: "¡Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el Reino de Dios!" Los discípulos quedaron sorprendidos ante estas palabras; pero Jesús insistió: "Hijitos, ¡qué difícil es para los que confían en las riquezas, entrar en el Reino de Dios! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el Reino de Dios".

Ellos se asombraron todavía más y comentaban entre sí: "Entonces, ¿quién puede salvarse?" Jesús, mirándolos fijamente, les dijo: "Es imposible para los hombres, mas no para Dios. Para Dios todo es posible". 

Palabra del Señor. 

Gloria a ti, Señor Jesús.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS 

Padre santo, cuyo Hijo quiso lavar los pies de los discípulos para darnos ejemplo, recibe los dones que te presentamos y haz que, al ofrecernos como oblación espiritual, podamos crecer en el espíritu de humildad y entrega. Por Jesucristo, nuestro Señor. 

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Lc 12, 37 

Dichosos aquellos a quienes su señor, al llegar, encuentra en vela. Yo les aseguro que se recogerá la túnica, los hará sentar a su mesa y él mismo les servirá. 

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN 

Concede, Señor, a tus siervos, fortalecidos por el alimento y la bebida celestiales, procurar tu gloria y la salvación de los creyentes, siendo siempre fieles ministros del Evangelio, de los sacramentos y de la caridad. 
Por Jesucristo, nuestro Señor. 

O bien: 

*Memoria de san Agustín de Canterbury, obispo MR, pp. 751 (739).943 (935) 

Fue enviado por el Papa Gregario Magno a Inglaterra, al frente de un grupo de monjes romanos, destinados a predicar el Evangelio a los sajones, que hacía poco se habían establecido en la isla (597). La misión fue un éxito completo. Agustín, consagrado obispo de Canterbury, organizó la Iglesia e infundió la fe cristiana en aquel pueblo, respetando en todo lo posible, sus tradiciones ancestrales. 

ANTÍFONA DE ENTRADA Ez 34, 11. 23-24 

Buscaré a mis ovejas, dice el Señor, y les daré un pastor que las apaciente, y yo, el Señor, seré su Dios. Aleluya. 

ORACIÓN COLECTA 

Dios nuestro, que por la predicación del obispo san Agustín de Canterbury, llevaste la luz del Evangelio a los pueblos de Inglaterra, haz que la semilla de sus trabajos apostólicos continúe dando frutos en tu Iglesia. 
Por nuestro Señor Jesucristo ... 

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS 

Mira favorablemente, Señor, las ofrendas que presentamos en tu altar en esta festividad de san Agustín de Canterbury, para que nos alcancen tu perdón y den gloria a tu nombre. Por Jesucristo, nuestro Señor. 

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Jn 15, 16 

No son ustedes los que me han elegido, dice el Señor, soy yo quien los ha elegido y los ha destinado para que vayan y den fruto y su fruto permanezca. Aleluya. 

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN 

Alimentados por estos sagrados misterios, Señor, te suplicamos humildemente que, a ejemplo de san Agustín de Canterbury, nos esforcemos en profesar lo que él creyó y en poner en práctica lo que enseñó. Por Jesucristo, nuestro Señor. 


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