lunes, 27 de junio de 2011

LECTURAS DEL MARTES DE LA SEMANA XIII DEL T. ORDINARIO 28 DE JUNIO

ME TRATASTE CON GRAN MISERICORDIA





SAN IRENEO DE LYON


Gn 19, 15-29; Mt 8, 27-33


El relato de la destrucción de Sodoma resalta la compasión de Dios hacia Abrahán y su parentela. Aun cuando el Señor castiga los abusos y la maldad de aquellas ciudades, siempre deja abierto un espacio para la compasión. Dios no se complace en el castigo, al contrario, prefiere, como un padre bueno, gozar del perdón. El relato de la curación de los endemoniados de Gerasa ilustra el mismo principio. El Señor Jesús no puede permanecer impasible ante el sufrimiento y la alienación de las personas. Enfrenta al maligno y lo vence para devolverles la libertad perdida.


Misa matutina


ANTÍFONA DE ENTRADA


Este santo luchó hasta la muerte por la ley de Dios y no se aterrorizó ante la amenaza de los impíos, pues estaba afianzado sobre roca firme.


ORACIÓN COLECTA


Señor, tú que llamaste al obispo san Ireneo a defender tu verdad y a traer la paz a tu Iglesia, aumenta en nosotros la fe y la caridad a fin de que nos esforcemos siempre por fomentar la unidad y la concordia entre los hombres. Por nuestro Señor Jesucristo...





LITURGIA DE LA PALABRA


El Señor hizo llover azufre y fuego sobre Sodoma y Gomorra.



Del libro del Génesis: 19, 15-29


Aquel día, al rayar el alba, los ángeles apresuraban a Lot diciéndole: "Vamos; toma a tu esposa y a tus dos hijas, para que no perezcas a causa de los pecados de Sodoma".


Como Lot no se decidía, los tomaron de la mano a él, a su mujer y a sus dos hijas, los sacaron de su casa y los condujeron fuera de la ciudad, porque el Señor los perdonaba. Cuando estaban fuera, uno de los ángeles le dijo: "Ponte a salvo, no mires hacia atrás, no te detengas en el valle; ponte a salvo en los montes para que no perezcas".

Lot le respondió: "No, te lo ruego. Tú me has favorecido a mí, tratándome con gran misericordia al salvarme la vida; pero yo no podré sobrevivir en los montes, pues la desgracia me alcanzaría ahí y moriría. Mira, aquí cerca hay una ciudad pequeña, en donde puedo refugiarme y salvar la vida. ¿Verdad que es pequeña y puedo vivir en ella?".

El ángel le contestó: "Accedo a lo que me pides, no arrasaré esa ciudad que dices. Aprisa, ponte a salvo, pues no puedo hacer nada hasta que llegues allá". Por eso la ciudad se llamó Soar. El sol salía cuando Lot llegó a Soar. El Señor hizo llover desde el cielo azufre y fuego sobre Sodoma y Gomorra. Arrasó aquellas ciudades y todo el valle, con los habitantes de las ciudades y la hierba del campo. La mujer de Lot miró hacia atrás y se convirtió en estatua de sal.

Abraham se levantó de mañana y se dirigió al sitio donde había estado con el Señor. Miró en dirección de Sodoma y Gomorra toda la extensión del valle, y vio una gran humareda que salía del suelo, como el humo de un horno. 

Así, cuando el Señor destruyó las ciudades del valle y arrasó las ciudades en las que Lot había vivido, se acordó de Abraham y libró a Lot de la catástrofe

Palabra de Dios

Te alabamos, Señor.



Del salmo 25

 R/. Ten compasión de mí, Señor.


Examíname, Señor, ponme a prueba, sondea mis entrañas y mi corazón, porque tengo tu bondad ante mis ojos y camino en tu verdad. R/.

No me trates como a los pecadores ni me castigues como a los sanguinarios, que en sus manos llevan infamias y las tienen llenas de sobornos. R/.

Yo, en cambio, camino en la integridad; sálvame y ten compasión de mí. Mi pie se mantiene en el camino recto, en la asamblea bendeciré al Señor. R/.



ACLAMACIÓN (Sal 129, 5) 

R/. Aleluya, aleluya.


Confío en el Señor, mi alma espera y confía en su palabra. R/.






Dio una orden terminante a los vientos y al mar, y sobrevino una gran calma.


Del santo Evangelio según san Mateo: 8, 23-27


En aquel tiempo, Jesús subió a una barca junto con sus discípulos. De pronto se levantó en el mar una tempestad tan fuerte, que las olas cubrían la barca; pero Él estaba dormido. Los discípulos lo despertaron, diciéndole: "Señor, ¡sálvanos, que perecemos!".




Él les respondió: "¿Por qué tienen miedo, hombres de poca fe?". Entonces se levantó, dio una orden terminante a los vientos y al mar, y sobrevino una gran calma. Y aquellos hombres, maravillados, decían: "¿Quién es éste, a quien hasta los vientos y el mar obedecen?"



Palabra del Señor




Gloria a ti, Señor Jesús.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS


Que esta Eucaristía con la que celebramos, Señor, la fiesta de san Ireneo, te glorifique a ti y aumente en nosotros el amor a la verdad, a fin de que permanezcamos firmes en la fe y en la unidad de tu Iglesia. Por Jesucristo, nuestro Señor.


ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Mt 16, 24)


Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, que tome su cruz y que me siga, dice el Señor.


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


Que la participación en este sacramento nos comunique, Señor, la fe viva por la que gloriosamente murió san Ireneo, a fin de que podamos vivir como verdaderos discípulos de Cristo, que vive y reina por los siglos de los siglos.

LECTURA DEL LUNES 27 DE JUNIO NUESTRA SEÑORA DEL PERPETUO SOCORRO

¿VAS A DESTRUIR AL INOCENTE CON EL CULPABLE?



Gn 18, 16-33; Mt 8, 18-22


El Señor toma a Abrahán por su confidente y le anuncia la próxima destrucción de Sodoma y Gomorra. El patriarca se hace solidario de sus vecinos e intercede decididamente ante Dios, solicitándole que los trate con justicia y que atienda a los méritos de los hombres de bien que viven en la ciudad. Dios atiende benévolamente a sus ruegos y cede una y otra vez a las peticiones de Abrahán. En el evangelio, aparecen dos candidatos a discípulos dispuestos a seguir a Jesús. El Señor les habla con toda transparencia y les advierte de las exigencias radicales que implica dicho seguimiento. Quien se decida a seguirle sabrá qué compromisos le esperan.


ANTÍFONA DE ENTRADA


Dichosa tú, Virgen María, que llevaste en tu seno al creador del universo; diste a luz al que te creó, y permaneces virgen para siempre.


ORACIÓN COLECTA


Señor nuestro Jesucristo, que en tu santísima Madre, la Virgen María, has querido darnos una madre dispuesta siempre a socorrernos, concédenos, por su intercesión maternal, experimentar en nosotros los frutos de tu redención. Tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo y eres Dios por los siglos de los siglos.


LITURGIA DE LA PALABRA


¿Será posible que tú destruyas al inocente junto con el culpable?




Del libro del Génesis: 18, 16-33


Los tres hombres que habían estado con Abraham se pusieron de pie y se encaminaron hacia Sodoma. Abraham los acompañaba para despedirlos. El Señor dijo entonces: "¿Acaso le voy a ocultar a Abraham lo que voy a hacer, siendo así que se va a convertir en un pueblo grande y poderoso y van a ser benditos en él todos los pueblos de la tierra? Yo lo he escogido para que enseñe a sus hijos y a sus descendientes a cumplir mi voluntad, haciendo lo que es justo y recto, y así cumpliré lo que le he prometido".


Después el Señor dijo: "El clamor contra Sodoma y Gomorra es grande y su pecado es demasiado grave. Bajaré, pues, a ver si sus hechos corresponden a ese clamor; y si no, lo sabré".
Los hombres que estaban con Abraham se despidieron de él y se encaminaron hacia Sodoma. Abraham se quedó ante el Señor y le preguntó: "¿Será posible que tú destruyas al inocente junto con el culpable? Supongamos que hay cincuenta justos en la ciudad, ¿acabarás con todos ellos y no perdonarás al lugar en atención a esos cincuenta justos? Lejos de ti tal cosa: matar al inocente junto con el culpable, de manera que la suerte del justo sea como la del malvado; eso no puede ser. ¿El juez de todo el mundo no hará justicia?". El Señor le contestó: "Si encuentro en Sodoma cincuenta justos, perdonaré a toda la ciudad en atención a ellos".


Abraham insistió: "Me he atrevido a hablar a mi Señor, yo que soy polvo y ceniza. Supongamos que faltan cinco para los cincuenta justos, ¿por esos cinco que faltan, destruirás toda la ciudad?". Y le respondió el Señor: "No la destruiré, si encuentro allí cuarenta y cinco justos".

Abraham volvió a insistir: "Quizá no se encuentren allí más que cuarenta". El Señor le respondió: "En atención a los cuarenta, no lo haré".

Abraham siguió insistiendo: "Que no se enoje mi Señor, si sigo hablando. ¿Y si hubiera treinta?". El Señor le dijo: "No lo haré, si hay treinta".

Abraham insistió otra vez: "Ya que me he atrevido a hablar a mi Señor, ¿y si se encuentran sólo veinte?". El Señor le respondió: "En atención a los veinte, no la destruiré". Abraham continuó: "No se enoje mi Señor, hablaré sólo una vez más. ¿Y si se encuentran sólo diez?". Contestó el Señor: "Por esos diez, no destruiré la ciudad".

Cuando terminó de hablar con Abraham, el Señor se fue y Abraham volvió a su casa.


Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.




Del salmo 102




R/. El Señor es compasivo y misericordioso.

Bendice al Señor, alma mía, que todo mi ser bendiga su santo nombre. Bendice al Señor, alma mía, y no te olvides de sus beneficios. R/.

Él perdona tus pecados y cura tus enfermedades; Él rescata tu vida del sepulcro y te colma de amor y de ternura. R/.

El Señor es compasivo y misericordioso, lento para enojarse y generoso para perdonar. El Señor no estará siempre enojado, ni durará para siempre su rencor. R/.

No nos trata como merecen nuestras culpas ni nos paga según nuestros pecados. Como desde la tierra hasta el cielo, así es de grande su misericordia. R/.


ACLAMACIÓN (cfr. Sal 94, 8)


 R/. Aleluya, aleluya.

Hagámosle caso al Señor, que nos dice: "No endurezcan su corazón". R/.


Sígueme.


Del santo Evangelio según san Mateo: 8, 18-22



En aquel tiempo, al ver Jesús que la multitud lo rodeaba, les ordenó a sus discípulos que cruzaran el lago hacia la orilla de enfrente.

En ese momento se le acercó un escriba y le dijo: "Maestro, te seguiré a dondequiera que vayas". Jesús le respondió: "Las zorras tienen madrigueras y las aves del cielo, nidos; pero el Hijo del hombre no tiene en donde reclinar la cabeza".

Otro discípulo le dijo: "Señor, permíteme ir primero a enterrar a mi padre". Pero Jesús le respondió: "Tú sígueme y deja que los muertos entierren a sus muertos".


Palabra del Señor.


Gloria a ti, Señor Jesús.



ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS


Al venerar la memoria de la Madre de tu Hijo, te rogamos, Señor, que la ofrenda que te presentamos nos transforme, por tu gracia, en oblación viva y continua. Por Jesucristo nuestro

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Lc 1, 49)


Ha hecho en mí maravillas el Todopoderoso, cuyo nombre es santo.


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


Ya que participamos de la redención eterna, te pedimos, Señor, que al venerar la memoria de la Madre de tu Hijo, nos gloriemos de la plenitud de tu gracia y sintamos los efectos de tu obra redentora. Por Jesucristo, nuestro Señor.

sábado, 25 de junio de 2011

LECTURAS DEL DOMINGO XIII T. ORDINARIO 26 DE JUNIO

EL QUE PIERDA SU VIDA POR MÍ, LA ENCONTRARÁ




2 R 4, 8-11. 14-16; Rm 6, 3-4. 8-11; Mt 10, 37-42
Las relaciones y los vínculos familiares son expresión del amor. Una madre anciana y sin hijos acoge al profeta Eliseo en sus correrías. Este viendo su angustia y su aflicción, se compadece de ella y en nombre de Dios le anuncia que próximamente dará a luz a un hijo. Las relaciones familiares son indudablemente valiosas. Sin embargo, el mensaje del evangelio nos anima a relativizarlas poniéndolas por debajo del amor y la fidelidad a Dios. Quien experimenta el amor excepcional del Padre, está dispuesto a despojarse de algo tan valioso como la propia vida, para entregarla sin reservas a fin de que otros tengan vida.


ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 46, 2)

Pueblos todos, aplaudan; aclamen al Señor con gritos de júbilo.

ORACIÓN COLECTA

Padre de bondad, que por medio de tu gracia nos has hecho hijos de la luz, concédenos vivir fuera de las tinieblas del error y permanecer siempre en el esplendor de la verdad. Por nuestro Señor Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALABRA

Este hombre es un hombre de Dios.
Del segundo libro de los Reyes: 4, 8-11. 14-16

Un día pasaba Eliseo por la ciudad de Sunem y una mujer distinguida lo invitó con insistencia a comer en su casa. Desde entonces, siempre que Eliseo pasaba por ahí, iba a comer a su casa. En una ocasión, ella le dijo a su marido:

"Yo sé que este hombre, que con tanta frecuencia nos visita, es un hombre de Dios. Vamos a construirle en los altos una pequeña habitación. Le pondremos allí una cama, una mesa, una silla y una lámpara, para que se quede allí, cuando venga a visitarnos".
Así se hizo y cuando Eliseo regresó a Sunem, subió a la habitación y se recostó en la cama. Entonces le dijo a su criado:
"¿Qué podemos hacer por esta mujer?". El criado le dijo:
"Mira, no tiene hijos y su marido ya es un anciano". Entonces dijo Eliseo: "Llámala". El criado la llamó y ella, al llegar, se detuvo en la puerta. Eliseo le dijo: "El año que viene, por estas mismas fechas, tendrás un hijo en tus brazos"

Palabra de Dios.


Te alabamos, Señor.


Del salmo 88
R/. Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor.

Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor, y daré a conocer que su fidelidad es eterna, pues el Señor ha dicho: "Mi amor es para siempre, y mi lealtad, más firme que los cielos". R/.

Señor, feliz el pueblo que te alaba y que a tu luz camina, que en tu nombre se alegra a todas horas y al que llena de orgullo tu justicia. R/.

Feliz, porque eres tú su honor y fuerza y exalta tu favor nuestro poder. Feliz, porque el Señor es nuestro escudo y el santo de Israel es nuestro rey. R/.


El bautismo nos sepultó con Cristo para que llevemos una vida nueva.

De la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 6, 3-4. 8-11


Hermanos: Todos los que hemos sido incorporados a Cristo Jesús por medio del bautismo, hemos sido incorporados a su muerte. En efecto, por el bautismo fuimos sepultados con Él en su muerte, para que, así como Cristo resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros llevemos una vida nueva.

Por lo tanto, si hemos muerto con Cristo, estamos seguros de que también viviremos con Él; pues sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya nunca morirá. La muerte ya no tiene dominio sobre Él, porque al morir, murió al pecado de una vez para siempre, y al resucitar vive ahora para Dios. Lo mismo ustedes, considérense muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.


Palabra de Dios

Te alabamos, Señor.


ACLAMACIÓN (1 P 2, 9)


R/. Aleluya, aleluya.


Ustedes son linaje escogido, sacerdocio real, nación consagrada a Dios, para que proclamen las obras maravillosas de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable. R/.





El que no toma su cruz, no es digno de mí. Quien los recibe a ustedes me recibe a mí.




Del santo Evangelio según san Mateo: 10, 37-42


En aquel tiempo, Jesús dijo a sus apóstoles: "El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí.

El que salve su vida la perderá y el que la pierda por mí, la salvará.



Quien los recibe a ustedes me recibe a mí; y quien me recibe a mí, recibe al que me ha enviado.

El que recibe a un profeta por ser profeta, recibirá recompensa de profeta; el que recibe a un justo por ser justo, recibirá recompensa de justo.

Quien diere, aunque no sea más que un vaso de agua fría a uno de estos pequeños, por ser discípulo mío, yo les aseguro que no perderá su recompensa".


 Palabra del Señor.


Gloria a ti, Señor Jesús.

Credo
PLEGARIA UNIVERSAL
Con plena confianza en el amor de Dios, dirijámosle nuestra oración.
A cada petición diremos: Escúchanos, Padre.

1. Por los pastores de la Iglesia. Que den un buen testimonio del amor de Dios en medio del pueblo cristiano. Oremos.

2. Por todos los cristianos. Que tengamos la fuerza y la convicción para seguir el camino de Jesús con la radicalidad y la exigencia que requiere. Oremos.

3. Por todos los bautizados. Que renovemos cada día la gracia recibida y vivamos como auténticos hijos de Dios. Oremos.

4. Por todos los hombres y mujeres. Que la acogida y hospitalidad sean valores que ayuden a fomentar unas relaciones humanas más fraternas y solidarias. Oremos.

5. Por todas las actividades que organizan las parroquias y comunidades, especialmente para niños y jóvenes. Que sean espacios donde se viva y transmita la buena noticia del Evangelio. Oremos.

6. Por todos nosotros. Que la celebración de la Eucaristía sea alimento para nuestra vida cristiana de cada día. Oremos.

Escucha, Padre, las oraciones que te hemos dirigido con confianza de hijos. Por Jesucristo, nuestro Señor.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Concédenos, Señor, participar dignamente en esta Eucaristía por medio de la cual tú te dignas hacernos partícipes de los frutos de la redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio para los domingos del Tiempo Ordinario.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Jn 17, 20-21)

Padre, te ruego por ellos, para que sean uno en nosotros, a fin de que el mundo crea que tú me has enviado, dice el Señor.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Que el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, que hemos ofrecido en sacrificio y recibido en comunión, sean para nosotros principio de vida nueva, a fin de que, unidos a ti por el amor, demos frutos que permanezcan para siempre. Por Jesucristo, nuestro Señor.

LECTURAS DEL SÁBADO XII TIEMPO ORDINARIO 25 DE JUNIO MISA DE SANTA MARÍA EN SÁBADO

Vísperas 1 del domingo: la semana del Salterio. Tomo III: p. 745. Para los fieles: p. 472. Edición popular: pp. 13 y 469. Feria (Verde)


ÉL CARGÓ CON NUESTRAS DOLENCIAS


Gn 18, 1-15; Mt 8, 5-17


Las enfermedades, la vejez y la esterilidad no son fáciles de enfrentar. Quien las experimenta procura encontrarles algún sentido desde su experiencia de fe. Abrahán y Sara anhelaban recibir un hijo. Su edad avanzada parecía un obstáculo humanamente insuperable. Dios, que es Señor de la vida, haría caso omiso de la incredulidad de Sara y cumpliría su promesa. En el evangelio encontramos a varios personajes que se acercan a Jesús con la intención de conseguir salud para sí o para sus familiares. Jesús accede a atenderlos porque sabe que Dios ama a los que sufren y se compadece gustosamente. Las curaciones que el Señor realiza son la señal más clara de que Dios soberano viene a aliviar el sufrimiento de su pueblo.


MISA DE SANTA MARÍA EN SÁBADO


ANTÍFONA DE ENTRADA (cfr. Jdt 13, 18-19)


María, el Altísimo te ha bendecido más que a todas las mujeres de la tierra, y de tal manera te ha glorificado, que los hombres no cesan de alabarte.


ORACIÓN COLECTA


Dios santo y misericordioso, que te complaces en los humildes y realizas en ellos, por medio de tu Espíritu Santo, las maravillas de la salvación; mira la humildad de la Virgen María y danos un corazón sencillo y humilde, que sepa responder positivamente a todo signo de tu voluntad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.


LITURGIA DE LA PALABRA


¿Hay algo difícil para Dios? Volveré a visitarte, y Sara tendrá un hijo.



Del libro del Génesis: 18, 1-15



Un día, el Señor se le apareció a Abraham en el encinar de Mambré. Abraham estaba sentado en la entrada de su tienda, a la hora del calor más fuerte. Levantando la vista, vio de pronto a tres hombres que estaban de pie ante él. Al verlos, se dirigió a ellos rápidamente desde la puerta de la tienda, y postrado en tierra, dijo: "Señor mío, si he hallado gracia a tus ojos, te ruego que no pases junto a mí sin detenerte. Haré que traigan un poco de agua para que se laven los pies y descansen a la sombra de estos árboles; traeré pan para que recobren las fuerzas y después continuarán su camino, pues sin duda para eso han pasado junto a su siervo".



Ellos le contestaron: "Está bien. Haz lo que dices". Abraham entró rápidamente en la tienda donde estaba Sara, y le dijo: "Date prisa, toma tres medidas de harina, amásalas y cuece unos panes".


Luego Abraham fue corriendo al establo, escogió un ternero y se lo dio a un criado para que lo matara y lo preparara. Cuando el ternero estuvo asado, tomó requesón y leche y lo sirvió todo a los forasteros. Él permaneció de pie junto a ellos, bajo el árbol, mientras comían. Ellos le preguntaron: "¿Dónde está Sara, tu mujer?". Él respondió: "Allá, en la tienda". Uno de ellos le dijo: "Dentro de un año volveré sin falta a visitarte por estas fechas; para entonces, Sara, tu mujer, habrá tenido un hijo".


Sara estaba escuchando detrás de la puerta de la tienda. (Abraham y Sara eran ya muy ancianos, y a Sara le había cesado su regla). Sara se rió por lo bajo y pensó: "Siendo yo tan vieja y mi marido un anciano, ¿podré experimentar el placer?".


Entonces el Señor le dijo a Abraham: "¿Por qué se ha reído Sara y ha dicho: `¿Será cierto que voy a dar a luz, siendo ya tan vieja?' ¿Acaso hay algo difícil para Dios? El año que viene, en el plazo señalado, volveré a visitarte, y Sara tendrá un hijo". Sara dijo entonces, asustada: "No me estaba riendo". Pero el Señor replicó: "No lo niegues; sí te estabas riendo".

 Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.





Lucas 1 

R/. El Señor se acordó de su misericordia.


Mi alma glorifica al Señor y mi espíritu se llena de júbilo en Dios, mi salvador, porque puso sus ojos en la humildad de su esclava. R/.


Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones, porque ha hecho en mí grandes cosas el que todo lo puede. Santo es su nombre. R/.


Su misericordia llega de generación en generación a los que lo temen. A los hambrientos los colmó de bienes y a los ricos los despidió sin nada. R/.


Acordándose de su misericordia, vino en ayuda de Israel, su siervo, como lo había prometido a nuestros padres, a Abraham y a su descendencia, para siempre. R/.






ACLAMACIÓN (Mt 8, 17)


 R/. Aleluya, aleluya.


Cristo hizo suyas nuestras debilidades y cargó con nuestros dolores. R/.





Muchos vendrán de oriente y de occidente y se sentarán con Abraham, Isaac y Jacob en el Reino de los cielos.


Del santo Evangelio según san Mateo: 8, 5-17



En aquel tiempo, al entrar Jesús en Cafarnaúm, se le acercó un oficial romano y le dijo: "Señor, tengo en mi casa un criado que está en cama, paralítico, y sufre mucho". Él le contestó: "Voy a curarlo".



Pero el oficial le replicó: "Señor, yo no soy digno de que entres en mi casa; con que digas una sola palabra, mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes; cuando le digo a uno: 've, él va; al otro: '¡Ven!', y viene; a mi criado: '¡Haz esto!', y lo hace".


Al oír aquellas palabras, se admiró Jesús y dijo a los que lo seguían:


"Yo les aseguro que en ningún israelita he hallado una fe tan grande. Les aseguro que muchos vendrán de oriente y de occidente y se sentarán con Abraham, Isaac y Jacob en el Reino de los cielos. En cambio, a los herederos del Reino los echarán fuera, a las tinieblas. Ahí será el llanto y la desesperación".


Jesús le dijo al oficial romano: "Vuelve a tu casa y que se te cumpla lo que has creído". Y en aquel momento se curó el criado. Al llegar Jesús a la casa de Pedro, vio a la suegra de éste en cama, con fiebre. Entonces la tomó de la mano y desapareció la fiebre. Ella se levantó y se puso a servirles.
Al atardecer le trajeron muchos endemoniados. Él expulsó a los demonios con su palabra y curó a todos los enfermos. Así se cumplió lo dicho por el profeta Isaías: Él hizo suyas nuestras debilidades y cargó con nuestros dolores.

 Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.



ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS


Jubilosos de poder celebrar la festividad de la Madre de tu Hijo, te presentamos, Señor, estas ofrendas de alabanza, y te pedimos que por este santo intercambio de dones, se acrecienten en nosotros los frutos de la redención eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Prefacio de Santa María Virgen.


ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (cfr. Lc 1, 48)


Me llamarán bienaventurada todas las generaciones, porque ha puesto Dios sus ojos en la humildad de su esclava.


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


Habiendo recibido el sacramento celestial, te pedimos, Señor, que cuantos hemos celebrado con veneración la memoria de la santísima Virgen María, merezcamos participar del banquete eterno. Por Jesucristo, nuestro Señor.